
Anteayer hubo un homenaje a Chabuca Granda en el Centro Cultural de la Cancilleria. No me enteraba bien de lo maravillosa que fue esa dama. Gran compositora de ricas melodias y fraseos hermosos y precisos. Chabuca sensible al extremo, empezo a componer despues de sus 40 años, habia guardado experiencias, sabores, ritmos y amaba a su patria. Una verdadera artista.En el homenaje interpretaron las canciones Edith Bar y Elsa Maria Elejalde; tremendas las doñas y muy profesionales ¡que fuerza la de Elsa Maria! un gran espectaculo; lastima que empezo tarde. Eso si bastante gente de billete, pitucos, poetas, gente de a pie. Junto a Antonio Cisneros, Director del Centro Cultural, estaba su amigazo Fernando Ampuero. Luego del pisco de honor, los finos bocaditos, la amena conversacion, una mujer se despidió de Cisneros con un espontaneo beso en la boca, Ampuero miró hacia otro lado para beber de su copa. Fino perfume, mozos apurados, alguien buscaba la foto con las grandes cantantes, no salia mas vino, los bocaditos circulaban, patas de cangrejos, brochetas, mariscos, champagne, pisco sour, gaseosas, risas, vestidos brillantes, exclusivos, mozos con guantes, guardias de seguridad, funcionarios, ternos, apretones de mano, de brazos, risas, no salia mas vino, la noche ya decaia, era tarde y me fui. A una cuadra esta Abancay, en la Biblioteca Nacional no habia luz. De pronto dobló la esquina una pareja: ella con una mano empujaba el cochecito donde llevaba a su hijo y en la otra escondia una bolsa de terokal debajo de un pañuelo, el atras no necesitaba esconder la bolsa. Se dirigian hacia la cancilleria y seguramente cruzaron por alli. Yo solamente los vi irse, cruce la pista y espere mi micro. Asi son las cosas, dos mundos se cruzan pero no se tocan. Asi es Lima, bipolar, tremenda.





