Manece en Lima. Grisea el cielo de frío. Capote de garúa. El yonke resbala azul por mi garganta y gotea en mi estomago. Sonrió y brindo con el cielo. Salud. Sucios goterones caen de los techos; la calle se abre a la Parada. Un olor agrio y picante de verduras que se pudren en el lodo me hace retomar la conciencia de mi vida. El frío – una serpiente húmeda – se pega a mi pierna que se estira sobre la vereda, mientras la otra, encogida, aprieta mi pecho y lo calienta. El cerro se encoge y estira mas a través de la botella, los caminitos se retuercen y suben y suben ¡hasta el cielo! ; puntitos azules y verdes descienden hacia la ciudad. Ji ji ji, recuesto la cabeza contra el muro y estiro las dos piernas sobre el cemento, otro drago y …ughughughh…¡ahhhh! Con el dorso de la mano seco mis labios y en la cantina suena una chicha: “me dicen borrachito, borrachón”je je je; de pronto un rayito de luz escapa de las alturas y resbala por la vereda, la niebla se despeja y todo adquiere una nueva dimensión: el sol ha aparecido e inunda todo con su luz y su calor, pero ahí también que me despierta los piojos y tengo que rascarme la axila y la barba…busco y busco pero solo logro arrancarme algunos cabellos entrecanos. ¡Zafa, zafa, perro e’ mierda!. Mas alla, dos cholitos, pequeños, delgados, casacones, apuran el paso, pero ya los choros los han visto, los rodean y los toman del cuello, llaves maestras, les rebuscan los bolsillos, las medias, ahora son mas y los cholos; suelta carajo, suelta, tratan de zafarse, pero es inútil, son solo manotazos, patadas al aire. Al fin, los rateros se van. Un serrano va tras ellos, el pantalón cogido con una mano, mientras pide con desolación sus documentos: su bolsillo va colgándole como una lengua; el ladrón, buena gente, voltea y arroja sus papeles cerca de él mientras entra a un ruinoso edificio. “Soy borracho ladrón de amor”.
A la mierda, me pongo de pie y casi me voy de cara y el cielo nuevamente se cierra. Camino con las dos piernas muy abiertas y voy al terminal pesquero, allí hay un buen lugar para tenderme y recibir tranquilamente el sol, hasta que me queme la cabeza y tal vez me la reviente
Radiografía del cine de culto
Hace 13 años